Múltiples y diversas son las rutas que pueden hacerse en esta Villa y así el viajero podrá relajarse recorriendo los parajes naturales. Se puede comenzar con el conjunto del Soto y
el Sotillo, de gran belleza, El paraje del Campo, uno de
los más bellos rincones de nuestro pueblo, sirviéndose de partida para recorrer
montes cercanos, como Valdelagos, la Cuesta, el
Portillo, Laverde, Valdevillela, la
Coronela, poblados de distinta vegetación, como pino, roble, álamo...,
la Cascada del Murciélago. Las Tuerces: Lo que científicamente se denominan sinclinales y que hacen relación a las formas externas de nuestra corteza terrestre son en realidad impresionantes paisajes donde el derroche de la naturaleza ha creado una forma más de deleite para el ojo del humano. En nuestra Zona Norte hay mucho de esto pero mostraremos sólamente la fantasía que forma la meseta natural de las Tuerces dónde la naturaleza ha creado un paisaje abstracto debido a la erosión producida por las aguas subterráneas. Red de Senderos del Monumento Natural de las Tuerces Estribación de la Peña Amaya en la que podemos apreciar una impresionante "clus" geológica en el cañón natural de La Horadada, paso forzado del río Pisuerga, por el que trascurre tranquilo y majestuoso y en cuyas cercanías nace el Descenso Internacional del Pisuerga.
" Harto era Castilla un pequeño rincón, cuando Amaya era cabeza e Hitero el mojón" Con una altitud de 1.377 m. es una de las claves físicas y políticas de nuestra historia. Los romanos la consideraron bastión de la conquista de Cantabria. Sabemos que el Moro Muza la asaltó en el año 744 y la arrasó, pero Castilla consciente de su importancia como fortaleza valoró lo que significaba Amaya como puente estratégico y en el año 860 es recuperada por el Conde Rodrigo, primer Conde Castellano que la hace capital |